LA PÓLVORA YA FUE INVENTADA

Editorial

El delito de prevaricación o prevaricato del juez casi no tenía antecedentes en nuestra historia judicial. Es que resultaba inconcebible que un juez fuera capaz de dictar una sentencia o resolución fundada a sabiendas en hechos o derecho falsos, que de eso se trata en este delito. Y mucho menos si semejante conducta se ejercitaba en causa criminal.

Aquel jurista notable que fue Sebastián Soler enseñaba, en efecto, que el prevaricato consiste en hacer pasar como derecho algo que positivamente se sabe que no lo es. Por eso advertía que no existía ni existe un prevaricato objetivo o inadvertido por el juez. El prevaricato es siempre y necesariamente doloso – no hay prevaricato por descuido o negligencia, afirmaba Soler – y, por ende, inspirado por pasiones tales como el favor, la enemistad, la bajeza: vengar un resentimiento, favorecer a quien puede otorgar ventajas.

Pues bien, la prevaricación judicial ha dejado de ser una rareza para los argentinos, por más que en apariencia la mayoría de ellos no se haya dado cuenta. Hace más de diez años que se ha instalado como conducta habitual entre los jueces a cargo de las causas llamadas de lesa humanidad, de la Corte Suprema para abajo. Con el agravante de que aquellos con la obligación de reaccionar frente a tamaña ofensa a la administración de justicia – jueces en lo  penal, Consejo de la Magistratura, Colegios de Abogados, Asociaciones de Magistrados o de ex Magistrados – guardan público silencio, mientras que en privado varios de sus integrantes admiten el crimen masivamente cometido y reconocen las tremendas consecuencias que los argentinos sufriremos por ello.

Ya habrá ocasión en que diremos cuáles serán – algunas ya están a la vista – las consecuencias para nuestra sociedad de las aberraciones cometidas en nombre de teorías o ideologías como la de los derechos humanos. En esta ocasión queremos señalar la última y brutal prevaricación cometida por los jueces que en Tucumán impusieron prisiones perpetuas o por larguísimos años a militares y policías que, cumpliendo órdenes de la Presidente de la nación elegida democráticamente, combatieron y derrotaron al terrorismo comunista en esa provincia… ¡hace más de 40 años!

Se pudo ver en ese juicio a ex terroristas, cuyas manos están manchadas de sangre, prestando testimonio bajo juramento contra los acusados. Se pudo escuchar a un fiscal de pacotilla afirmando a los gritos que el ejército argentino había actuado en Tucumán como una fuerza de ocupación. En cambio, lo que no pudo verse ni oírse fue una sola palabra de condena a estas monstruosidades del fiscal – representante del Estado – por parte de la gente que hoy gobierna – ni siquiera del Presidente, que creemos que todavía es el jefe supremo de las fuerzas armadas – y de los que fungen como dirigentes políticos y sociales.

Parece que, a propósito de lo que ha sido bautizado como el caso Maldonado, el Presidente Macri se ha mostrado asombrado o indignado – no se sabe bien – porque hay testigos que mienten abierta e impunemente, incluso ante un juez. Esta ingenuidad presidencial nos causa preocupación. Nos suena como si se dijera que el Presidente de la nación ha inventado la pólvora o descubierto América. Pero como nosotros no somos los que quieren que a su gobierno le vaya mal, nos sentimos en la obligación de decirle – y nos ofrecemos a demostrarle – que la pólvora ya fue inventada y América lleva siglos descubierta.

Presidente Macri: un breve repaso de los llamados juicios de lesa humanidad le revelará que no solamente son centenares los testigos mentirosos, sino que además lo son también los jueces que llevaron aquellos y protegieron a los perjuros. Y, de paso, empezará a vislumbrar que la farsa de esos juicios es causa principal de que la Argentina se esté quedando sin Estado, hecho puesto en evidencia por colegios tomados, juzgados federales invadidos, calles y rutas ocupadas, fuerzas armadas y de seguridad en ruinas, símbolos nacionales ultrajados, políticas de defensa abdicadas y un largo etcétera del cual seguiremos conversando.

4 Comments

  1. Claro y contundente. No hacen falta siquiera comentarios. Los hechos estan a la vista de todos; de todos quienes estan en capacidad de discernir con criterio formado cuál es la gravedad de la situación que enfrenta nuestro pais. Es de suponer que alguien le acerque al Presidente de la Nación estas reflexiones, que él analice dónde está parado y porqué está donde está, y así tome conciencia de que el pais que administra por delegación de quienes lo votamos no debe ni puede seguir a merced de estos prevaricadores seriales que se sienten impunes por la inacción del Ejecutivo. Y obre en consecuencia, Yá!

  2. Estimados integrantes de la AAJyC ese es el camino y decírselo al poder político es despertarlo y también a la prensa para que los formadores de opinión encaminen a la sociedad argentina a amar a su Patria y a sus Fuerzas Uniformadas,

  3. Ese es el camino decírselo al poder político en voz alta para que despierte y termine con el régimen kirchnerista para siempre y también a la prensa para que los formadores de opinión informen a la sociedad argentina ,

  4. El Señor Presidente de la Nacion debe tomar conciencia que en una cirscunstancia dramatica de la Nacion, fue elegido para que el pais vuelva al Estado de Derecho, fue la ultima oportunidad, no hay otra, soslayarla seria un acto de irresponsabilidad imperdonable y la apertura del destino del pais a oscuros futuros.-Si estos oscuros futuros se realizan, no tenga la menor duda de que es su responsabilidad.-

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