MUNDO AL REVÉS

EL MUNDO AL REVÉS

 

  • ¡Yo no sé si el actor ese, el tal Dortes o no sé cuántos, violó o no a la mina!, dijo el gordo apuntándome con el dedo mientras con la otra mano engullía su tercera medialuna. De lo que estoy seguro es que este bodrio demuestra una vez más que estamos en el horno. Te pregunto: ¿cómo puede ser que porque la mina esta de pronto se le ocurra decir que hace doce años el tipo la violó, todo el mundo se lo crea a pie juntillas? ¿Entonces cualquier mujer que me tiene bronca me acusa mañana y ya estoy condenado?

  • Condenado no, gordo –respondí- condenado no, porque no hay ningún tribunal que lo haya condenado, al menos por ahora. Además no podrían condenarlo porque está prescripto el delito. Aunque admito que son capaces de inventar cualquier cosa.

  • ¡Pero por favor! – exclamó- ¡al tipo ya lo han liquidado, está profesionalmente muerto, y también socialmente; lo echan de todos lados, no lo contrata más nadie! ¿Eso no es estar condenado? ¿Y todo porque después de 12 años ella se acordó del asunto? Además, si por esto van hoy a la justicia no lo dudes que van a decir cualquier cosa para condenarlo, que por ser femicidio o violicidio o femiabusivio o lo que sea contra una mina, y entonces minga prescripción. Aunque ahora uno ya no sabe tampoco si las mujeres son o no mujeres, porque si se piensan hombres son hombres, y entonces si esta mina hace doce años se pensaba hombre, entonces no habría habido violación porque a un hombre no se lo viola, digamos, de la misma forma que a una mujer, no sé si me explico… En realidad lo que tendría que decir el tipo es que él se sintió siempre mujer y que por lo tanto es imposible que la violara… Y que ella se sentía varón y que entonces fue ella la que lo violó a él…

Las dos mujeres jóvenes de la mesa de al lado no pudieron contener la risa, aunque tosieron para disimular, mientras el gordo tragaba aire y medialuna y me permitía meter baza.

  • Tenés razón, gordo. Esta vez coincido con vos, pese a tu acostumbrado desorden. Es que esta película ya la vimos, gordo. Pensalo, fíjate, un grupo minoritario de mujeres pero con fuerte apoyo de la prensa, y de no sé cuáles organizaciones con muy fuerte poder económico internacional, se victimiza. Entonces, matar a una mujer se convierte en femicidio; no designar a una mujer en un empleo es discriminación. Hay un nuevo orden y hay un nuevo idioma. El aborto, que se llama “interrupción del embarazo” es un derecho de la mujer perseguida y discriminada, violada y feminizada. Basta que una mujer acuse a un hombre para que las “mujeres unidas del mundo” y con ellas los inmensos poderes económicos que apoyan este trastrocamiento, lo condenen definitivamente y lo incineren… ¿No te suena?

El mozo, Manolo, que se había detenido un momento a nuestro lado para escuchar, se permitió una intervención:

  • A mí lo que me suena es que si seguimos así mejor nos operamos todos y nos hacemos mujeres, que si no…

  • No veo para dónde apuntás – me dijo el gordo sin llevarle el menor apunte a Manolo – pero

  • Apunto a algo obvio, mi amigo – lo interrumpí antes de que tomara envión -, apunto hacia los militares de la famosa guerra sucia que le dicen. A los milicos, policías, civiles, que vegetan en las cárceles. Lo que digo es que el procedimiento es el mismo y que el ataque tiende a lo mismo …

  • Bueno, yo no …

  • ¡Cómo que no! – proseguí sin darle respiro – ¡Cómo que no! ¿Acaso no hubo allí un grupo absolutamente minoritario que se auto convirtió en perseguido y víctima de una feroz dictadura militar? ¿Acaso no ocurrió que a partir de eso bastara una acusación de cualquiera de ellos para encarcelar al acusado? ¿Acaso no fue eso apoyado por la prensa y por fortísimos intereses económicos? ¿Acaso no fue cambiado el idioma y también el orden jurídico con el único fin de perseguir a esos hombres encarnizadamente? ¿Acaso el Sr. Macri, que prometió terminar con el curro de los derechos humanos, no se plegó a esa tendencia con armas y bagajes cuando vio que allí está la guita y el poder? ¿Acaso no hizo lo mismo la jerarquía de la Iglesia? ¿Cuál es la diferencia, gordo, decime cual es la diferencia? No te das cuenta de que en este proceso destructivo todo tiene que ver con todo, que se trata de destruir todo el orden moral y el orden jurídico?

  • Bueno – dijo el gordo -, ¿pero vos decís que no la violó?

  • ¡Qué sé yo, gordo, si la violó o no la violó! ¡Ese no es el asunto! Lo que importa es que ahora basta con que cualquiera de estas mujeres, seguramente pañuelos verdes, digan que fulano la violó, para que toda la cofradía y la fuerza económica la apoyen y liquiden de plumazo a quién se les dé la gana. Importa terminar con el principio de inocencia, importa cambiar el idioma, cambiar los valores, cambiar los principios, cambiar…

En ese momento el gordo, al que no le gusta quedarse callado tanto tiempo, se acordó repentinamente de la hora con el dentista y casi sin saludar salió disparado, por lo que me quedé sin interlocutor, y pagando yo la cuenta.

 

 ASDRÚBAL

 

 

 

 

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