Nuestra Asociación, después de haber tomado conocimiento del documento emitido el 10 de marzo del año en curso por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, resolvió impugnarlo en los términos que resultan de la misiva que se acompaña como archivo adjunto, dirigida a dicha Comisión, como así también al Excelentísimo y Reverendísimo Señor Nuncio Apostólico en la República Argentina.
Con posterioridad a ello, copia de la misma carta fue remitida a todos los obispos de nuestro país y, por este medio, se pone también en conocimiento de los miembros, colaboradores y amigos de esta Asociación.
Atentamente,
Alberto Solanet Presidente
Juan Vergara Del Carril Secretario
Buenos Aires, 25 de marzo de 2026.
Señor Presidente de la
Conferencia Episcopal Argentina
S.E.R. Monseñor Marcelo Colombo
S / D
Ref.: Impugnación al Mensaje de la
Comisión Permanente del 10/03/2026
Excelencia Reverendísima:
A escasos días de habernos dirigido a V.E. para manifestar nuestro estupor por
la recepción brindada a una entidad de claro sesgo ideológico como las Abuelas
de Plaza de Mayo, nos vemos compelidos a escribir nuevamente. Lo hacemos
ante la reciente declaración de la Comisión Permanente titulada «Nunca más» a
la violencia de la dictadura y «siempre más» a una democracia justa.
Como abogados y como fieles católicos que somos en nuestra gran mayoría,
protestamos ante un documento que representa una nueva y más grave
claudicación de quienes tienen el mandato divino de predicar la Verdad. La
versión de los hechos que la Comisión Permanente difunde a propósito del 50°
aniversario del 24 de marzo de 1976 no solo es parcial; es históricamente falsa.
Si el aporte de nuestros pastores a la concordia nacional se reduce a repetir los
dictados de la corrección política y a eludir el nombre de las cosas, el silencio
hubiera sido preferible. Enumeramos las falencias que tornan a este documento
en un agravio a la verdad y a la justicia:
Omisión del Terrorismo Subversivo: El documento parece redactado bajo la
premisa de que solo existió la represión estatal. Silencia la acción de las
organizaciones terroristas que bañaron de sangre a la Nación y omite toda
referencia a sus víctimas. Tras cinco décadas, el dolor de esas familias sigue
siendo ignorado por una jerarquía que prefiere la comodidad del discurso
mediático al consuelo de los olvidados.
Responsabilidad del Clero y Amnesia Institucional: Es nula mención a la
participación de clérigos en organizaciones terroristas y al papel del Movimiento
de Sacerdotes para el Tercer Mundo en la justificación de la lucha armada. Se
omite toda autocrítica sobre cómo esa prédica ideologizada lavó el cerebro de
tantísimos jóvenes – incluso adolescentes -, conduciéndolos al crimen y a la
muerte. Olvidan, en este ejercicio de memoria selectiva, que un hombre como
Carlos Sacheri denunció esta «Iglesia clandestina» y lo pagó con su vida,
asesinado al salir de la Santa Misa.
Endiosamiento de la Democracia y Pérdida de Perspectiva Sobrenatural: El
documento incurre en una suerte de sacralización de la democracia,
presentándola como un valor absoluto. Sorprende que, bajo el amparo de
«derechos y obligaciones», los obispos callen las aberraciones legales
sancionadas en este sistema, como el crimen del aborto o la desnaturalización
del matrimonio. Pareciera que la legalidad formal bajo democracia exime a los
actos de su perversidad intrínseca.
Ambigüedad del Lenguaje: Las escasas referencias al «ambiente general de
violencia» son frases dispersas y elípticas que se diluyen en un texto diseñado
para no desentonar del pensamiento único dominante. De un sucesor de los
Apóstoles se espera una palabra categórica e inequívoca, no generalidades que
solo sirven para oscurecer la realidad.
Monseñor, es imposible construir la paz sobre la mentira y la exclusión. El
documento de la Comisión Permanente no promueve la unión, sino que agrava
la ruptura al reproducir irreflexivamente los lugares comunes de una política de
persecución y venganza judicial que ustedes, como pastores, deberían ser los
primeros en denunciar.
Pretendemos de V.E. y de los miembros de la CEA la valentía de recuperar la
perspectiva sobrenatural de su misión. La Iglesia no está para ser la escribanía
espiritual de un relato ideológico, sino para iluminar las conciencias con la Verdad
completa.
Saludamos a V.E. con la consideración debida.
Alberto Solanet
Presidente
Juan Antonio Vergara del Carril
Secretario
c/copia al Sr Nuncio Apostólico
Al Sr. Obispo Castrense y a los
Señores Obispos miembros de la Conferencia Episcopal