Enero | 2013
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Los juicios inicuos de "lesa humanidad".
Justicia y Concordia invita a un debate esclarecedor sobre ellos
Nuestra Asociación destaca una decisión judicial positiva
Un dictador, Fidel Castro
Carta de Presos Políticos a sus camaradas

Los juicios inicuos de "lesa humanidad:
Justicia y Concordia invita a un debate esclarecedor sobre ellos

Diario “LA NACION”, 27 de enero de 2013 – Carta de Lectores (1)

Lesa humanidad

En su carta del 25 del actual, el fiscal Javier Augusto De Luca afirma que "del artículo del embajador Cárdenas sobre el peso de la prueba de la autoría en los delitos de lesa humanidad en los juicios de Nuremberg se desprende una velada identificación entre la postura atribuida al fiscal soviético en aquella oportunidad y el proceder de los fiscales y jueces argentinos en los casos de lesa humanidad". Disconforme, pide que se exponga "con precisión algún caso en el cual una persona hubiera sido acusada y condenada aquí como responsable de delitos cometidos durante el terrorismo de Estado sin pruebas de su aporte objetivo y subjetivo y más allá de toda duda razonable".

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia lleva años recorriendo tribunales y cárceles de todo el país, recopilando documentación y entrevistando a presos políticos, jueces y defensores. Esto permite a nuestra asociación -integrada por más de 400 abogados independientes- mostrar, con abrumadora precisión, la gran cantidad de casos de acusaciones y condenas fundadas en suposiciones y/o en testigos visiblemente mendaces.

De hecho, los juicios en los casos llamados "de lesa humanidad" se vienen rigiendo por pautas totalmente distintas de las que se aplican en todos los demás procesos y que se observaron en la historia judicial argentina. Sólo se buscan y consideran los testigos de interés comprometidos con la violencia de los 70; jamás se ha admitido el aporte objetivo y subjetivo del imputado y todo el escrúpulo del trabajo judicial se agota en el esfuerzo por dictar duras condenas, para concretar de cualquier manera la política que han puesto en práctica.

En consecuencia, convocamos formalmente por este medio al fiscal De Luca a debatir pública y objetivamente el tema en un ámbito apropiado, que permita hacerlo con respeto y serenidad.


Firman Alberto Solanet – Presidente; Mariano Gradín – Secretario
Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia.

justiciayconcordia@justiciayconcordia.org

Diario “LA NACION”, 25 de enero de 2013 – Carta de Lectores (2)

Lesa humanidad

Del artículo del embajador Cárdenas sobre el peso de la prueba de la autoría en los delitos de lesa humanidad en los juicios de Nuremberg se desprende una velada identificación entre la postura atribuida al fiscal soviético en aquella oportunidad y el proceder de los fiscales y jueces argentinos en los casos de lesa humanidad.

Sería interesante que expusiera con precisión algún caso en el cual una persona hubiera sido acusada y condenada aquí como responsable de delitos cometidos durante el terrorismo de Estado sin pruebas de su aporte objetivo y subjetivo y más allá de toda duda razonable. De lo contrario, su exposición infundada desmerece el trabajo escrupuloso y apegado a la estricta juridicidad de cientos de jueces y fiscales de todo el país.


Firma: Javier Augusto De Luca
Fiscal general ante la Cámara Federal de Casación Penal
DNI 13.735.064


Diario “LA NACION”, 24 de enero de 2013 – Derechos Humanos (3)

Los delitos de lesa humanidad deben ser probados
Por Emilio Cárdenas

Luego de derrotar militarmente a la Alemania nazi, los aliados decidieron organizar de inmediato los tribunales de Nuremberg para juzgar a los máximos responsables de las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el horrible genocidio perpetrado contra el pueblo judío. Ése fue, históricamente, el primer ejemplo claro de lo que hoy llamamos "justicia transicional".

Cabe recordar que, desde su inicio, esas conversaciones evidenciaron la existencia de dos posiciones marcadamente diferentes. Por una parte, la de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, que procuraban hacer justicia con equidad, respetando el debido proceso legal. Por la otra, la de la Unión Soviética, que consideraba a los líderes nazis culpables ex ante , simplemente en función del contexto de la Segunda Guerra, como si por eso no hubiera sido necesario probar responsabilidad personal alguna. Los soviéticos veían los procesos judiciales apenas como un mecanismo para graduar, en cada caso, las penas por imponer. Nada más.

Es obvio que los soviéticos procuraban esencialmente propaganda y revancha pública, lo que poco y nada tiene que ver con hacer justicia. El fiscal soviético Andrei Vyshinsky sostuvo entonces que la presunción de inocencia debía, a lo sumo, considerarse "un prejuicio burgués". En rigor, los soviéticos estaban, además, tratando de ocultar su atroz matanza de centenares de oficiales polacos en Katyn, que recientemente Rusia ha reconocido como realizada por mandato de las autoridades soviéticas. Por su parte, el delegado soviético I. T. Nikitchenko sostuvo que las Declaraciones de Moscú y de Crimea (Yalta), por su contenido, debían tenerse por condenas, sin que fuera necesario dictar sentencias judiciales de ningún tipo para seguir adelante contra los jerarcas nazis.

Para los soviéticos, la carga de la prueba debía estar a cargo de la defensa, invirtiendo así la regla tradicional -exigida por el debido proceso legal y por el principio de presunción de inocencia- que postula que la prueba está -en cada caso- a cargo del fiscal acusador.

Nikitchenko, por lo demás, no comprendía qué era lo que los norteamericanos querían decir cuando insistían constantemente en que los jueces debían ser -y actuar- como personas independientes e imparciales. Lo que supone que debían dejar de lado las presiones externas, así como las derivadas de sus propias emociones, esto es, de sus respectivas ecuaciones personales. Para Nikitchenko, eso sólo suponía demorar las cosas innecesariamente.

El formidable fiscal norteamericano Robert Jackson, por su parte, estaba atónito frente a la pretensión soviética de concebir los juicios apenas como una formalidad, puesto que los soviéticos creían que eran importantes por razones políticas, pero no de justicia: la ideología les impedía ser, en esto, objetivos; y los lanzaba en dirección a la venganza. Por eso, en su momento, Jackson señaló: "No se debe poner a ninguna persona en juicio si uno no está decidido a dejarla en libertad si no se prueba su culpabilidad. Si uno está dispuesto a ejecutar a esa persona en cualquier caso -agregó-, no debiera organizarse ningún proceso penal, porque el mundo no respeta a aquellos tribunales que han sido simplemente organizados para condenar".

Desde entonces, la comunidad internacional ha evolucionado mucho y bien en materia de regulación de los crímenes de lesa humanidad y ha adoptado un principio, hoy reconocido universalmente, que es el de la necesidad de que los fiscales procedan a probar siempre los cargos que formulan "más allá de toda duda razonable". Una vez más, se confirmó el conocido principio de actori incumbit probatio . Si este requisito, que es una exigencia del Estado de Derecho y del debido proceso legal, así como de la necesidad de respetar las garantías judiciales esenciales, no se alcanza, debe absolverse al acusado. Ese y no otro es el estándar penal hoy universalmente aceptado por la comunidad internacional, que ha sido adoptado expresamente en los instrumentos y normas que regulan la actividad de los tribunales penales internacionales. En todos los casos.

Para cumplir con esta pauta es necesario no sólo probar el elemento físico de los delitos ( actus reus ), sino también su componente mental ( mens rea ), esto es, la intención de delinquir. Ambas cosas. Y que, cuando se trate de participaciones delictivas en las que, además, exista -y se pruebe- un plan común, es necesario que el presunto partícipe conozca la mens rea de quien cometerá materialmente el delito. No es posible asignar culpa por mera identidad política o ideológica. Ni tampoco por creencias o inferencias subjetivas.

Como sostiene Danilo Zolo, los jueces deben separar la política de la justicia, de modo que el proceso penal no sea simplemente una engañosa teatralización ritual de la lucha política o de la estigmatización de quien es considerado enemigo. Los procesos penales, es cierto, pueden estar sujetos a manipulaciones, interferencias y hasta a presiones indebidas. En algunos casos, realmente escandalosas. Cuando esto sucede, quedan viciados de nulidad.

Es hora entonces, en nuestro medio, de dejar de invocar mecánicamente el precedente interamericano del caso Veláquez Rodríguez, de los años 80, con el que, en algunos casos, se pretende asignar culpabilidad sobre la base de meros indicios y presunciones y de un pretendido "contexto" general de la Argentina de los años 70. Se evita así la responsabilidad de tener que probar "más allá de toda duda razonable".

Ocurre que, desde los años 80 hasta hoy, el derecho humanitario internacional ha avanzado enormemente y adoptado, sin excepciones, esa regla esencial. La de la necesidad de probar las acusaciones que se realizan "más allá de toda duda razonable". Cabe asimismo recordar que la referida decisión interamericana aclara que ella se aplica sólo a los tribunales internacionales y ciertamente no a los internos. Además es necesario apuntar que, aunque ella sólo pueda invocarse en el ámbito internacional, lo cierto es que exige que siempre se deduzcan conclusiones consistentes con los hechos y no con la fantasía o las emociones de los juzgadores.

Si la Argentina no abraza con rapidez y claridad la pauta probatoria utilizada y definida por el resto del mundo para los delitos de lesa humanidad -esto es, la necesidad de probar siempre la comisión de los delitos "más allá de toda duda razonable-, la historia tendrá, en las decisiones judiciales que caprichosamente den la espalda a ese principio, vehículos de revancha. Lo que sería lamentable y algo de lo que nuestras generaciones futuras nunca podrán estar orgullosas. La visión soviética de la segunda posguerra mundial no puede ser, de pronto, adoptada entre nosotros, y menos aún cuando la comunidad internacional toda ha adoptado la estricta pauta probatoria antes referida para el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad.


Nuestra Asociación destaca una decisión judicial positiva

Han tenido estado público muy difundido los cuestionamientos del Poder Ejecutivo Nacional hacia el Poder Judicial, en la medida que éste no se ajustaba, en sus decisiones, a los deseos políticos presidenciales.

La pretensión de encorsetar las resoluciones judiciales dentro de lo que el poder presidencial estima conviene a sus objetivos políticos, yendo por encima del respeto y supremacía del estado de derecho, no es tolerable. Y dicho asi, con todo énfasis, es deber de esta Asociación expresar su adhesión a las decisiones de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal, en cuanto se han constituido en un valladar al intento presidencial de soslayar la vigencia del orden constitucional y del legal que sea su consecuencia.

El control de constitucionalidad y de legalidad por parte del Poder Judicial es una conquista que no puede negociarse ni enervarse so pretexto de orientaciones políticas, casi siempre serpenteantes y coyunturales.

Nuestra sociedad ya viene soportando claudicaciones y desvíos inauditos de nuestro Poder Judicial, especialmente en las injustas causas judiciales pergreñadas al servicio de una deleznable e impropia política de estado sobre derechos humanos –no los de ahora, sino solo los de un pasado parcializado, lejano, impreciso y rentable -, a cuyo amparo se dio cabida a un difuso e inconstitucional derecho penal consuetudinario. Asi, con un ropaje solo aparente, se publicitan condenas urdidas de antemano, y en cuya feroz ejecución se regocija el poder político de turno.

Es de resaltar, entonces, la ejemplar resolución dictada por la Sala de Feria de aquel Alto Tribunal el 23 de enero último (Causa No. 4573/12, Soc. Rural Arg. c/ Estado Nacional s/ acción declarativa”, que puede consultarse en http://www.cij.gov.ar/adj/pdfs/ADJ-0.137401001359042789.pdf). “DiarioJudicial.com” la sintetiza así:

La Rural: rechazan planteos del Gobierno Nacional “La sala de Feria de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal, con las firmas de Graciela Medina, Francisco De las Carreras y Ricardo Guarinoni, rechazó todos los planteos del Gobierno contra la medida cautelar que frenó el decreto mediante el cual quedaba anulada la venta del predio ferial de Palermo a la Sociedad Rural Argentina de 1991. La Sala desestimó las recusaciones masivas contra todos los integrantes de la Cámara, el cambio de jurisdicción para que interviniera la justicia en lo Contencioso Administrativo y la habilitación de la feria para tratar un recurso de apelación. Sobre el cambio de fuero, fuentes judiciales sostuvieron que la Cámara consideró que esa cuestión debió haber sido planteada ante la jueza Silvina Braccamonte, quien intervino inicialmente en el expediente, para garantizar la “doble instancia” procesal. (1).

La resolución en cuestión es el corolario a los desembozados ataques del Poder Ejecutivo hacia el Poder Judicial en causas en que se debaten garantías sustanciales de raigambre constitucional (propiedad privada, libertad de prensa, debido proceso, etc.). En dicha resolución se han volcado severas afirmaciones, que no se recuerdan en la historia judicial, referidas particularmente a aquel Poder del Estado, tales como:

“resulta manifiestamente inadmisible la recusación con causa (reclamada por el Estado Nacional), genérica e indiscriminada de la totalidad de los magistrados de ésta Cámara, por la sola radicación de una denuncia … la mencionada denuncia se encuentra fundada en supuestas irregularidades en la cobertura de los juzgados vacantes del fuero, sin que el juez penal se hubiera expedido aun sobre su legitimidad mediante decisión alguna. Por otra parte, no hay que olvidar que el instituto de la recusación con causa –de carácter excepcional- … no aparece legislado para casos como el presente, desde que el Poder Ejecutivo solo ejerce la representación en juicio del Estado Nacional … la admisión de la recusación de marras en presentaciones similares provocaría que ninguno de los vocales de esta Cámara estuviera en condiciones de conocer en esos juicios … comportamiento –del Estado Nacional- reñido con la buena fe procesal … que debe ser calificado como un abuso del derecho. Asimismo, la repetición de esta conducta en solo dos juicios … y en ningún otro de los miles en que es parte el Estado Nacional … resulta también abusiva. … este temperamento se presenta como una política deliberada para apartar a los jueces naturales, lo que es sin duda inadmisible en uno de los Poderes de la Nación, el que no debe conspirar contra la Administración de Justicia o perturbar u obstruir intencionalmente su apropiado funcionamiento.” Continúa la Cámara “… corresponde rechazar in limine, por manifiestamente improcedente, la recusación con causa presentada por el Estado Nacional …”y en cuanto al subsidiario pedido de excusación “… resulta también inadmisible forzar esa decisión soberana …”, agregando que “los suscriptos … por encima de todo, conservan la serenidad y equilibrio necesarios … encontrándose persuadidos de que también con el recíproco trato respetuoso entre las autoridades constitucionales se contribuye al fortalecimiento de las instituciones, que es lo único permanente en la República..” Y, por último, la Cámara concluye rechazando todos los planteos y recursos deducidos por el Estado Nacional.

Queda entonces la esperanza de que el pleno estado de derecho sea respetado y que recobre prontamente su vigencia.


Un dictador, Fidel Castro

Nuestro Gobierno Nacional, a través de la mayoría de sus mas encumbrados integrantes, está empeñado en instalar una imagen épica y ejemplar de Fidel Castro, lider político cubano con más de 50 años de gravitación en la vida de América latina.

La confusión a que conduce el relato oficial bien justifica llamar “A las cosas por su nombre”, como lo hace con acierto el autor del artículo siguiente.

El Tribuno - 23-Ene-13 – Opinión (*)

Con Cuba, las cosas por su nombre
por Mauricio Ortin

En función del marketing político, sacarse una foto con Fidel Castro no es lo mismo que retratarse junto a Augusto Pinochet. Resulta paradójico que la izquierda (más propiamente, el marxismo-leninismo) goce todavía la simpatía de buena parte de la población y de la mayoría de la prensa independiente después de que se hayan hecho públicas las horrendas violaciones a los derechos humanos allí donde los comunistas llegaron al poder. Nadie, en la historia de la humanidad, ha asesinado más gente inocente y no beligerante que el régimen comunista chino de Mao Tsé Tung (60 millones). Le sigue el comunismo ruso de Lenin y Stalin (20 millones) y, más atrás, el nacionalsocialismo alemán de Hitler (6 millones; la mayoría, de religión judía) y el comunismo de los Kmer Rouge en Camboya (dos millones sobre una población de cinco). La izquierda marxista-leninista (no la socialdemocracia o los partidos socialistas, en general) ha batido todos los récords mundiales en genocidio y, sin embargo, cual Dorian Gray, conserva su candorosa e inmaculada imagen. La derecha, en cambio, es sinónimo de barbarie. No conozco a ningún político que se defina como de “derecha”. Sacando a los pocos que actúan como piensan, ser de izquierda por estos días es una pose que, sin importar lo que uno haga, otorga en forma gratuita estatus intelectual y moral. Tan es así que, a menudo, se encuentra uno con gente que despotrica contra la oligarquía y los capitalistas pero que compra zapatos Vuitton de cinco mil dólares. Cantan por izquierda y cobran por derecha. Eso sí, todos defensores del régimen totalitario cubano y su revolución. Ahora bien, extrañamente, ninguno elige vivir o hacerse una casita en Cuba. La presidenta Cristina, por ejemplo, quien en lugar de un barrio de La Habana o Camagüey eligió la ciudad de Nueva York (el centro del “cochino imperialismo), en la Avenida 45, frente al Central Park, para comprar su departamento en suite de tres millones de dólares (este tipo de zurdos “son locos pero no comen vidrio”). Es que, fuera del poder, ningún izquierdista quiere para sí vivir bajo un régimen despótico que les coarte libertades básicas y la posibilidad de disfrutar su dinero. Ni siquiera cuando se exiliaron, eligieron Cuba o un país europeo detrás de la Cortina de Hierro. Optaron, más bien, por los capitalistas España, Francia, México, Suiza, Suecia y Holanda.

Es un lugar común ya que la prensa, cuando se refiere a individuos que participaron en la guerra contra el terrorismo en los años ‘70 como Jorge Rafael Videla, Benjamín Menéndez, Luis Patti, y demás, siempre lo haga con los calificativos de represor, dictador, etc. y no observe idéntica conducta con el señor Fidel Castro, quién lleva más de cincuenta años oprimiendo a su pueblo en nombre de la revolución y que, además, ha eliminado desde el comienzo mismo de su dictadura, la libertad de prensa ¿Por qué los periodistas argentinos no se solidarizan con los periodistas cubanos que sufren prisión por opinar distinto? La dictadura de Fidel Castro fue mucho más larga, feroz y totalitaria que la de Videla y Pinochet, juntas. Ningún presidente del mundo democrático se anima, hoy, a denunciar a la oligarquía castrista por la violación de los derechos humanos. Más bien, le hacen mimos (el ex intendente de la ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, lo declaró ciudadano ilustre). El último que le reclamó algo fue el hoy “innombrable” Carlos Menem; quien, públicamente, le espetó al dictador que Cuba era la única dictadura sobreviviente del continente americano. Quince años han pasado y nada ha cambiado para bien. Peor aún, otros presidentes latinoamericanos, admiradores de Castro, siguen su estela totalitaria ¡Qué nadie se sorprenda! O es que, acaso, debiéramos esperar algo distinto después de maldecir, sistemáticamente, al liberalismo y ser indulgentes con los totalitarios de izquierda.

Si de verdad se quiere libertad, democracia y república hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. Por eso: al pan, pan y a Fidel Castro, el más grande tirano liberticida de América.


Carta de Presos Políticos a sus camaradas

Publicado a la‎(s)‎ 16/01/2013 07:26 por Info Mendoza Transparente(*)

Noticias y Actualidad‎

Carta de PRESOS POLITICOS de Mendoza:

¡Somos victimas de una persecución ideologica y venganza haciendo creer que hacen justicia!
Enero 2013.

DESPIERTEN: nos han dejado solos, nos han entregado como si hubiéramos sido asesinos a sueldo.

Toda una generación de miembros del Ejercito y Fuerzas Policiales (todos jóvenes en aquella época), hoy estamos padeciendo una persecución y venganza haciendo creer que hacen justicia.

Lo peor de todo es que no solo lo genera el gobierno o el Poder Judicial, lo grave es que los acutíes integrantes del Ejército, lo acepten sumisamente y no hagan absolutamente nada para modificar esta situación.

No pretendemos lastima, no estamos pidiendo perdón, NO SOMOS DELINCUENTES, solo tratamos de despertarlos, avisarles que así como hoy revisan nuestro pasado (37 años) por haber actuado, accionado, a Uds. los van juzgar por no actuar, por ser indiferentes por no asumir la responsabilidad, por ser cómodos, por no comprometerse.

No hablamos de tiros, ni de tanques ni de golpes ni caras pintadas, hablamos de” DIGNIDAD e INTELIGENCIA”, de no mirar para el costado, de buscar las herramientas para parar esta cacería inhumana sobre seres que cuyo único pecado fue haber pertenecido al EJERCITO ARGENTINO.

Nos merecemos justicia y consideración (ser juzgados por jueces naturales, imparciales y ajustados a derecho).

Esa generación entregó lo mejor de su vida: la juventud, el desprendimiento de todo aspecto material, amor a la patria, para que hoy esta nación no sea un régimen totalitario (Aunque lamentablemente vamos por ese camino, por la indiferencia con que se trata este tema).

No tengan vergüenza ni miedo, actúen, preocúpense para ver con que pruebas nos acusan y vean como NOS ARMAN LAS CAUSAS. Salgan a defender la dignidad de los hombres de armas (Oficiales, Suboficiales).

No se dejen engañar con relatos traidores, mantengan vivo nuestro lema: SUBORDINACION Y VALOR PARA SERVIR A LA PATRIA.

No actuar no es ser obedientes ni subordinados y mucho menos democráticos, no los hace mejores, eso los hace traidores, y la traición siempre es revisada, incluso a veces por aquellos a los que los sirvieron….Que triste seria que mañana sean juzgados por traidores, al menos a nosotros nos pretenden juzgar porque cumplimos con honor la defensa de la Patria.

A no ser que hoy me digan mis superiores eran TODOS delincuentes y que las leyes, Reglamentos y Directivas fue una novela mal escrita.

Preocúpense por ver que leyes que se nos aplican, por analizar las leyes y tratados que violan, por las penas que se nos dictan SIN NINGUN TIPO DE PRUEBAS FEHACIENTES, solo porque ESTUVIMOS.

LEAN las sentencias, observen, y allí comprueben el odio ideológico de quienes nos juzgan.

No pedimos clemencia, por suerte nos cargaron otra vez una mochila como cuando teníamos 17 años de edad, e ingresamos al Colegio Militar o la escuela de suboficiales, cargada de sueños y de profundos ideales.

Hoy la tenemos llena de pena, angustia y de impotencia al sentir el abandono de la institución a la cual servimos durante 33 años.

Hoy en nuestras mochilas está la tristeza de ver a nuestras familias cada día de visitas, los vemos llegar con los ojos llorosos, los vemos partir con el llanto apretado….

No sean cómodos, indiferentes,… les están gritando EN LAS CALLES que son delincuentes, ladrones y coimeros, traidores…. Por Dios…. reaccionen, al menos defiendan su dignidad, ya que no defienden la nuestra, por vergüenza o por lo que sea. No dejen que se siga repitiendo la palabra Genocida sin antes buscar y dar a conocer el verdadero significado, no permitan mas que se repita livianamente las palabras de Lesa humanidad, eduquen a la sociedad para que sepan QUE DEBE DARSE EN UN PAIS PARA QUE ESTO SUCEDA, y que en ARGENTINA NO SUCEDIÓ. Dejen de ser distraídos. Despierten de la larga siesta de 37 anos.

Observen, analicen como actúan los jueces que nos juzgan, subrogantes en su mayoría, las conductas de los fiscales, y por sobre todo como trabajan los defensores de los mal llamados DDHH.

No se dejen engañar mas, les cambiaron la historia. Honren a nuestros muertos, heridos, mutilados, a los familiares de nuestras víctimas de secuestros, tengan MEMORIA y muestren a la sociedad TODOS LOS ATENTADOS Y LAS MUERTES PROVOCADAS POR EL ENEMIGO.

Busquen en su memoria y si no la tienen, busquen en los libros, vean el GRAN LISTADO DE SOLDADOS, MILITARES, POLICIAS, NIÑOS, CIVILES MUERTOS POR EL TERRORISMO. Recuerden a diario, al poner su cabeza en la almohada el cruel asesinato del Capitán Viola y de su pequeña hija de solo 3 años de edad, por mencionar algunos casos.

Háganlo institucionalmente. Para ustedes que están afuera aún existen algunas leyes, para nosotros ya no hay mas justicia, solo la venganza.

Ayuden a las familias de los presos políticos, apóyenlas en la larga lucha de exigir justicia, de alguna manera nuestras familias TAMBIEN SIRVIERON A LA PATRIA.

Uds. Serán juzgados como traidores. Uds. Son los próximos “OPOSITORES AL REGIMEN NACIONAL Y POPULAR”…. NO LO OLVIDEN IRAN POR UDS y entonces…. SERA TARDE!

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