Marzo | 2012
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Justicia y Concordia reprocha homenaje al ex-juez Garzón. Un comentario irónico sobre su persona
Declaraciones del Presidente de la Corte. Pedido desoído de un ciudadano
Una valiente aproximación a la verdad histórica de los '70
Justicia y Concordia en la Feria del Libro

Un nuevo agravio al Derecho:
Declaración de la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia

La señora de Kirchner inició su discurso ante el Congreso de la Nación saludando especialmente al ex juez Garzón y diciendo que se sentía honrada por su presencia. La mayor parte del público, en una coreografía que no parecía improvisada, se puso de pie, mientras las cámaras de la televisión mostraban al homenajeado, escoltado con parvedad por Carlotto y Bonafini. Dos días después, uno de esos ignotos legisladores anunció que el expulsado togado español sería investido como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la oficina del Poder Ejecutivo que alguna vez fungió como Parlamento.

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia se permite recordar a estos personajes, que Garzón fue excluido de la judicatura por un fallo del Tribunal Supremo de España, que lo encontró culpable de haber violado los derechos de personas sometidas a su juzgamiento. Ese mismo tribunal, en otras dos causas y por seis votos contra uno, lo absolvió del delito de prevaricación. Aunque cabe aclarar que los términos de dicha absolución son también suficientemente condenatorios, ya que trata a Garzón cuanto menos de ignorante y le imputa haber violado el principio de legalidad.

En pocas palabras, desde la Presidente de la Nación hasta el último corifeo que enrojeció sus manos aplaudiendo a Baltasar Garzón, sin olvidar a las madres y abuelas que tienen en la Argentina el monopolio del dolor, dijeron al mundo (y en especial a España) que el derecho, la justicia y las leyes no les importan un ardite cuando está en juego la proterva ideología a la que sirven.

Garzón, hoy modelo de juez inicuo, ha sido condenado y echado de la magistratura (¿puede haber cosa más infamante tratándose de una magistrado?), por el voto unánime de un tribunal de la más alta jerarquía, al cabo de un proceso ventilado de acuerdo a las leyes de un estado democrático, con el que la Argentina mantiene – en apariencia – lazos de amistad y recíproco respeto. Pero como el condenado ha sido Baltasar Garzón, aliado ideológico y sirviente funcional de los que aquí mandan, todo aquello no sirve de nada.

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia no se cansará de advertir que la justicia en la Argentina, salvo honrosas y cada vez más raras excepciones individuales, se ha convertido hoy en una farsa. Este episodio, que se suma a tantos otros de diaria persistencia, confirma nuestra alerta:


NADIE ESPERE NADA DE LA JUSTICIA; TODOS LOS ARGENTINOS VIVIMOS EN LIBERTAD CONDICIONAL.

5 de Marzo de 2012

Mariano Gradin | Alberto Solanet

Secretario | Presidente


Quien las hace, las paga- Nadie es profeta en su tierra - Las apariencias no engañan – Quien mal anda, mal acaba

Que aprendan que Baltasar Garzón no es un ciudadano más, sino un dirigente distinguido - Una víctima

por Alfonso Ussía (diario La Razón de España)[1]

Es horrible lo que le está sucediendo a Baltasar Garzón. Me cuesta conciliar el sueño cuando pienso en su desasosiego. Van a juzgarlo y no le gustan los magistrados encargados de hacerlo. Y claro, Garzón los recusa. Creo que ya suman diez los magistrados recusados por Garzón. Y a este paso, si le siguen imponiendo magistrados que no son de su agrado y aprecio, recusará a veinte, a treinta o a un centenar de ellos. La culpa no es de Garzón, sino de nuestro sistema judicial. En España no hay magistrados lo suficientemente dignos para juzgar a un benefactor de la humanidad.

Los benefactores de la humanidad son así. A Garzón sólo lo puede juzgar Dios, y también Dios puede ser recusado porque Garzón se mueve por los predios del laicismo. Y todo por hacerle daño. ¿Qué importa que haya presumiblemente prevaricado? ¿Qué importa que haya ordenado grabar ilegalmente unas charlitas entre sus empapelados y sus correspondientes abogados? ¿Qué importa que haya pedido a las principales empresas de España en amabilísimas cartas con membrete de la Audiencia Nacional dinero para financiar sus cursos en Nueva York? ¿Acaso saben los paletos de por aquí lo que cuesta vivir en Nueva York con una hija? Trescientos mil euros por aquí, doscientos mil euros por acá, cien mil por allí, ciento cincuenta mil por acullá… Normal y lógico. Para algo es el defensor mundial de las causas justas, el futuro Nobel de la Paz, el heredero directo de la pasión de los de la ceja, que Zapatero ya no les apasiona tanto. ¿Cómo van a juzgar en España a Garzón si hasta Luppi y Diego Botto –sin olvidar a Carmen Machi y Pilar Bardem–, le han expresado su inquebrantable adhesión? Baltasar Garzón, nos guste o no, es diferente y no puede ser tratado como un imputado más. El Tribunal Supremo tiene la obligación de saber las circunstancias especiales que rodean a este héroe de la humanidad, siempre modesto, siempre discreto, siempre dispuesto a hacer el bien sin alharacas. Lo que sucede es que la mayoría de los magistrados del Tribunal Supremo le tienen gato, sienten envidia, porque a ellos no los reclaman de Nueva York para que ofrezcan su menguada sabiduría. Y si lo hacen, les dicen que se paguen el billete y que se busquen la vida, y los magistrados, por muy del Supremo que sean, no pueden costearse una estimable temporada en Manhattan, que caray lo caro que está Manhattan.

Y entonces se reúnen y cargan contra Garzón, que no tiene culpa de nada, y Garzón se enfada y recusa. Tú, tú, tú, tú, y tú –así hasta diez–, no me juzgáis porque tararí que os vi, que yo no soy como vosotros, pobre gente, sino un benefactor de la Justicia, de la Paz y de la Igualdad en el mundo.

Víctima indefensa de una sociedad cotilla y envidiosa. El nuevo «Robin Hood» justiciero y modesto. A ver, que levante la mano el que esté libre de culpas. ¿Que diez magistrados la levantan? Pues que se les recuse, y que aprendan que Baltasar Garzón no es un ciudadano más, sino un dirigente distinguido, una referencia moral que no puede ser humillada en un banquillo de acusados. Vamos hombre, vamos hombre. Y para colmo, tres procedimientos contra él. Indignante.

Garzón tiene todo el derecho a ser declarado inocente con anterioridad a sus juicios, siempre que éstos puedan celebrarse con el número de magistrados reglamentado. Y a Garzón no se le puede investigar si tiene cuentitas corrientes en un sitio u otro, porque eso es una ordinariez y una falta de confianza en una personalidad que vuela, por méritos propios, por encima del bien, del mal y los rascacielos de Nueva York.


Declaraciones del Presidente de la Corte.
Pedido desoído de un ciudadano

(Extracto)

El Dr. Lorenzetti, en un discurso tan excedido de la función constitucional de la Corte y a la par tan prometedor, motivó un pedido de un ciudadano que, como suele ocurrir fuera de los discursos, no fue oído. Lo bueno está en la verborragia, pero está ausente en la sustancia de las conductas. El ciudadano, mientras tanto, continúa esperando.

El discurso del Presidente de la Corte [1] fue recogido por la prensa nacional, p.ej. diario La Nación, "No se puede perseguir desde el Estado al que piensa diferente" "Debe haber un equilibro de poderes. Los jueces deben proteger a los individuos y se deben evitar los abusos de toda clase de poder", aseguró el presidente de la Corte Suprema.

El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, aseguró este mediodía al inaugurar el año judicial que "no se puede perseguir desde el Estado al que piensa diferente". "Debe haber un equilibro de poderes. Los jueces deben proteger a los individuos y se deben evitar los abusos de toda clase de poder", señaló.

Además, Lorenzetti abogó por un modelo judicial que "evite que las tragedias ocurran" y aseguró que la Constitución "obliga a los prestadores de servicios a brindar un trato digno". También se pronunció a favor del "gobierno abierto", para que los reclamos de la sociedad lleguen a los diversos estamentos gubernamentales.

"Quiero hablarles de un modelo de justicia más cercano a los intereses de los ciudadanos, de los argentinos. Este modelo incluye hablar de las cosas importantes que exceden a lo judicial", afirmó el ministro del máximo tribunal, tras lo cual resaltó que "es necesario un diálogo más profundo con los otros poderes del Estado".

Para Lorenzetti, la función de la Justicia "no es sólo resolver los casos, sino evitar que las tragedias ocurran y que los conflictos no siempre sean juicios".

"Hay que tener un diálogo institucional serio. Tenemos una extraordinaria tendencia a que los problemas no se solucionan, se trasladan", deslizó.

El juez de la Corte advirtió que se requiere "un modelo que juzque a quien tiene enfrente con imparcialidad, cualquiera sea el poder que ostente: económico, político o de otra naturaleza", lanzó. "La justicia es igual para todos", agregó.

Gobierno Abierto. Lorenzetti pidió acercar la Justicia y la Constitución "a la gente". Explicó que la idea gobierno abierto tiene que ver con que las decisiones no estén concentradas. "Tenemos que escuchar a todos. Es mejor la inteligencia colectiva que la individual", dijo. Y concluyó "Queremos que todos los jueces y juezas tomen en cuenta: abrir, dar participacion; es la mejor manera de que nos equivoquemos un poco menos". [2]


El Sr. Oscar Antonio Cavallo remitió al Dr. Lorenzetti la siguiente carta:


AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
CARTA ABIERTA
Punta Alta 9 de Marzo de 2012
Dr. Ricardo Luis Lorenzetti

… yo Oscar Antonio Cavallo. DNI 6453501, por derecho propio de peticionar que me brinda la sabia Constitución Nacional, me dirijo a Usted por este medio ya que han sido infructuosos mis dos pedidos de audiencia personal. El fin de la presente es transmitirle mi preocupación como ciudadano de a pie, por sus declaraciones aparecidas en el diario la Nueva Provincia del día 7 del corriente mes donde ratifica la política de derechos humanos en materia de juicios de lesa humanidad, al advertir: No se puede perseguir desde el Estado a quien piensa distinto. Créame Señor Presidente coincido con usted así debe ser. En esas declaraciones señor Presidente Usted implícitamente se refiere a la lucha contra la subversión terrorista, ya que, le guste o no, de eso se tratan los juicios. Terrorismo que atacó al país sembrando el terror para imponer sus ideas, porque pensaban distinto del resto de la parte mayoritaria de le sociedad. Créame, y lo digo con convicción, me preocupa que sus recuerdos solo llegan hasta el 24 de marzo de 1976. Es decir que antes de esa fecha no recuerda que pasó en Argentina. Señor Presidente, antes de esa fecha, pasaron muchas cosas que usted no las puede ignorar. Si no las recuerda, usted sufre amnesia y no puede ocupar el cargo que ocupa y si los recuerda y no lo dice, sería hipócrita, tampoco podría ocupar tan alto cargo.

Antes del 24 de Marzo de 1976 ¡Vaya si pasaron cosas en nuestra asolada Argentina! ¿Le recuerdo algunas? Más de 22000 atentados terroristas de los jóvenes que pensaban distinto. Mas de 1500 muertos en forma selectiva caso Rucci, Mor Roig, Salustro . La bomba en el comedor de la policía Federal donde comían familias y policías, con más de 36 muertes y decenas de herido graves, algunos inválidos para siempre … (sigue una enumeración precisa de más casos). Esto se inicio en gobierno de facto y recrudeció durante el gobierno de jure. Ese gobierno de jure subió al poder con el 62% de los votos. Le recuerdo también que durante el gobierno de facto del General Lanusse se luchó contra estos jóvenes que pensaban distinto, con la formación de Cámaras Especiales dependientes del Poder Judicial, que hoy usted representa. Esas Cámara condenaron a más de 700 terroristas precisamente por eso, por matar indiscriminadamente con el fin declarado de tomar el poder a punta de fusil. No solo pensaban distinto, como usted dice, sino que querían imponer su pensamiento a punta de fusil. Doctor, seguramente usted también sabe que esas declaraciones están en los diarios que ellos publicaban. Podría seguir detallando hechos seguramente que usted conoce. Lo que no puedo entender es que ningún gobierno desde el Dr. Alfonsin en adelante, así como los medios, recuerden a esas verdaderas víctimas del terrorismo. Lo veo y escucho, y nunca citó a esas víctimas que nadie, ningún gobierno, consideró. Esas víctimas, que eran en su mayoría ciudadanos argentinos inocentes, no fueron asistidas ni recompensadas, como sí lo fueron sus victimarios. Esas víctimas fueron sepultadas en el manto del olvido colectivo por el decreto 158/83 firmado por el Dr, Alfonsin, llamado el padre de la democracia, pero evidentemente no de la justicia. Señor Presidente, Argentina necesita el imperio de la justicia, sin retaceos ni inmunidades. La ley debe ser igual para todos y Usted es el primer responsable que eso ocurra. El Poder judicial, especialmente la CSJN tiene la obligación de velar por el cumplimiento de nuestra Constitución Nacional, en su letra y respetando el espíritu del legislador. Pero lamentablemente en este caso específico, llamados de lesa humanidad la han violado, tanto en su letra como en su espíritu. Hecho institucionalmente muy grave, más aun ustedes no pueden negar desconocimiento, por lo tanto lo han hecho conscientemente. El fin evidente fue abrir el camino constitucionalmente cerrado, para poder llevar a juicios, por los llamados delitos de lesa humanidad, a los militares, FFSS y FFPP como así también civiles, que lucharon contra el terrorismo únicamente.

Algunos miembros de esa Corte para justificar su voto han citado “parte” de los dichos por la Corte Internacional de los DDHH: Que solo los agentes del estado pueden cometer actos de lesa humanidad. Decir parte de la verdad es mentir dos veces. Ustedes lo han hecho. Señor Presidente le reitero mi pedido de audiencia, que como ciudadano de a pié intento defender el derecho y la Constitución Nacional. Lo saluda con todo respeto.

Atte. Oscar Antonio Cavallo - DNI 6453501


La violencia revolucionaria de los años 70 y su actual reivindicación:
Un terrible error de juventud

Por Julio Bárbaro(*) | Para LA NACION. Martes 21 de febrero de 2012. | Publicado en edición impresa.

Alguien inventó una supuesta teoría según la cual hubo en el país una violencia asesina y nefasta y otra revolucionaria y digna de todo respeto. Las dos violencias -la revolucionaria y la represora- son parte de un pasado sobre el que se fue imponiendo una mezcla de amnesia y de dolor que, a partir de una justa condena, termina en una absurda reivindicación.

Estas cosas son parte, además, de un discurso del que somos rehenes, donde casi el único espacio legítimo está dado por el hecho de haber participado en la violencia revolucionaria de los años 70 (o, en su defecto, por aplaudir a los que lo hicieron). Allí el número de los desaparecidos no puede pronunciarse en vano, como si el mito fuera tan sólo una exageración de la verdad. La justa crítica a la demencia represora se revierte en adulación a la supuesta víctima, que termina siendo un héroe trágico sin culpa alguna que lavar.

Estoy inmerso en este debate debido al papel que me tocó jugar en esa época y al absurdo de que terminen siendo ellos, los revolucionarios, los herederos de un peronismo al que desprecian. Jamás participé ni me relacioné siquiera con los represores, no eran mi mundo ni dejaron nunca de ser mis enemigos. Pero la violencia surgió en mi grupo y se desarrolló en mi espacio: me casé en el 68, y más de la mitad de mis invitados fueron víctimas de esa represión. Ayudaban en misa Norberto Habegger y Horacio Mendizábal, quienes junto con Oscar De Gregorio me regalaron parte de mi luna de miel. Esos tres amigos fueron centrales en la violencia y caminan buena parte del libro Recuerdos de la muerte, de Miguel Bonasso. Una foto de nosotros cuatro cenando con la madre del sacerdote Camilo Torres me recuerda los prolegómenos de aquellas guerras.

Todo se inició con el golpe de Onganía y La noche de los bastones largos: destruir la Universidad implicó impulsar a la juventud hacia la violencia, que pronto se transformó en una práctica de la que me negué a participar. La discusión fue ardua y se fue volviendo agresiva. Sostuve siempre que no se trataba de una cuestión de valentía, sino tan sólo de enfrentar al sistema en su lugar de mayor fortaleza.

Quedamos amigos, pero separados. Con dos de ellos me seguí viendo siempre, aun en sus peores momentos, hasta en el Mundial de fútbol del 78, cuando ya casi nadie aceptaba el riesgo de frecuentarlos. El tiempo resolvió aquella disputa entre violencia y democracia. La resolvió sin dejar dudas, y no se necesita negar el resultado para salvar la dignidad y el heroísmo de sus víctimas.

Fuimos muchos los que enfrentamos aquella práctica violenta, y teníamos razón. Lo importante no es que nos lo reconozcan como personas. Lo imprescindible es que aquello, que tuvo mucho de demencia, no termine ocupando, en el relato que hereden nuestros hijos, el lugar de la sublime rebeldía.

Nadie deja de respetar la dignidad y valentía sin límites de las madres y abuelas de los desaparecidos. Pero debemos tener cuidado, porque no es en el amor de los deudos donde explican y encuentran razón las propuestas de sus hijos. Si los jefes responsables de aquella demencia están vivos y no tienen nada que aportar es debido a la pobreza ideológica de aquella causa.

Son decenas los sucesos que viví en aquellos tiempos. Tantos, como silencios guardo de dolores y fracasos, errores y también traiciones. En el exilio o en el retorno, muchos valientes en la guerra no estuvieron presentes cuando había que ayudar al amigo necesitado o herido, sobreviviente de la contienda. Fui casualmente el diputado electo que más tiempo compartió con los presos en Trelew, ni siquiera pude asumir y jurar con mis compañeros al estar ocupado en los viajes de traslado de esos detenidos a esta Capital. Participé en el velatorio clandestino de Fernández Palmeiro, herido de muerte por el custodio de Hermes Quijada. Somos muchos los que no acompañamos la violencia, mientras nos mantuvimos amigos y solidarios con esa entrega en la que no encontrábamos coincidencia ideológica. Por eso defiendo la posición del general Perón cuando enfrentó la violencia con la lucidez que nos hubiera ayudado a evitar esa confrontación; no por el sólo hecho de mantenerme fiel a aquel oficialismo, sino por el daño enorme que implica reivindicar ahora el error que nos llevó a tanto dolor.

La condena a la violencia, el abrazo y encuentro con Ricardo Balbín y la convocatoria a la unidad nacional son ya patrimonio indiscutible de nuestra sociedad. Nada hay más retrógrado que negar la validez de ese aporte.

El encuentro casual entre el pragmatismo de la presidenta Cristina Kirchner y los sobrevivientes de aquella gesta no es un detalle político: implica una peligrosa reivindicación de los errores del pasado con el solo propósito de encontrar culpables en los casuales enemigos del presente.

La violencia pudo haber encontrado justificación durante la dictadura, pero fue un grave error su ejercicio en democracia. Los vericuetos de la historia hicieron que el verdugo, con sus uniformados y sus mandantes, perdiera su derecho a existir por la atrocidad de la represión que ejerció. Pero no es allí donde la violencia encuentra su justificación, ni remotamente ésa la consecuencia buscada.

Jamás olvidaré las palabras de aquel guerrillero que, en plena dictadura, me dijo en charla mesurada: "Se necesita mucha sangre para que se acorten los tiempos". Era mi amigo del alma y estaba comprometido con sus palabras. Errores que se pagaron con demasiadas vidas, donde muchos eligieron el riesgo de la muerte, al asumir el camino equivocado.

Nunca fui parte de la violencia como miembro asumido de esa causa, pero de los amigos presentes en mi casamiento religioso, más de la mitad perdió la vida por ella. Compartí demasiadas etapas sin ser otra cosa que un simple amigo de aquellos con los que no coincidía, desde mi exilio hasta mi secuestro; todo fue simple consecuencia de esa amistad. Los militares asesinos pensaban que quien no estaba con ellos coincidía con sus enemigos, y algunos revolucionarios intentaron opinar algo parecido.

Cada tanto me vuelvo a encontrar con algunos de los más duros de aquellos tiempos y pasamos horas rodeados de recuerdos, de momentos sublimes y también de agachadas, siempre con tantos ausentes, como si tuviéramos más de 100 años. Pero seguimos enamorados del debate, aunque ninguno hace la autocrítica. Eso sí, supimos crear entre unos y otros un ejemplo de mundo solidario. No habremos llegado al socialismo, pero al menos intentamos ser dignos de ocupar el espacio de buenas personas. Son heroicos los que entregaron sus vidas por la noble causa de recuperar la justicia para los que menos tienen, pero con la misma vehemencia hay que decir que estamos obligados a cuestionar el error aquellos que, de una u otra manera, pudimos sobrevivir a esa demencia. Son demasiados los que participaron del sacrificio y se mantienen en silencio con la conciencia de haber sido leales a sí mismos.

Recuerdo la noche en que el maravilloso Tuly brindaba en la mayor pobreza por sus 40 años. Levantó la copa y dijo: "Este es mi segundo exilio y yo nunca fui gobierno". Detrás de tanta hojarasca hay miles de militantes dignos que transitan la madurez en silencio. Respetar a los desaparecidos es tan importante como insistir en el error de sus ideas. A los héroes los define la entrega; a la política, el acierto. Y la historia sólo vale cuando se somete al rigor de la verdad.

Ellos soñaron y lucharon por un mundo mejor, cumplieron dignamente la obligación de toda juventud. Ahora es el tiempo del consejo sabio a los hijos. Aclarémosles a ellos que la entrega fue un regalo de la vida y la violencia, un terrible error de juventud.

© LA NACION

(*): El autor, politólogo, fue responsable del Comfer.

Justicia y Concordia en la Feria del Libro

Informamos que nuestra Asociación estará presente con un stand en la próxima Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (www.el-libro.org.ar) que se llevará a cabo desde el jueves 19 de abril hasta el lunes 7 de mayo próximos, y tendrá lugar en La Rural, Predio Ferial de Buenos Aires, todos los días a partir de las 14 hs. La presencia y acompañamiento de nuestros asociados y de todos los que concuerdan con nuestros objetivos será muy necesaria y valorada.

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